En pequeñas metas realizables.
Tal vez estés pasado por un cambio de vida importante, como terminar una relación poco saludable o cambiar de carrera. Todos estos cambios son duros,, pero sabes que debes afrontar, incluso cuando encontrar la motivación necesaria para hacerlos puede ser difícil.
Exigencias diarias, distracciones, preocupaciones: todas son parte nuestra vida. De nuestro día a día. Y bajo los efectos, a veces abrumadores de todos estos factores, tu motivación (y objetivos) a veces se quedan en el olvido.
Entonces, ¿cómo te motivas para perseguir tus sueños cuando, más que vivirla, la vida te arrastra prácticamente? Todo comienza con la elección del objetivo correcto. Las metas que de verdad importan.
Cuando se enfocan correctamente, las metas pueden ser poderosas herramientas de motivación. Para establecer una meta que lo lleve a la línea de meta, ten en cuenta estas tres cosas:
Primero, plantéelo como el fin en sí mismo y no como un medio para otro objetivo. Ya sé que hablo mucho de disfrutar del proceso, pero en este caso, una meta es una meta. Por ejemplo, di (y piensa) que tu objetivo es «encontrar un trabajo» no «solicitar un trabajo». Haz que tus objetivos sean emocionantes, no simplemente una tarea más.
Segundo, mantén tus objetivos abstractos. Si,! Como las pinturas de Dalí ¡Sin embargo, ten cuidado para no convertirlos en objetivos, ser demasiado vagos! Por ejemplo, “Mejorar mi salud mental” es mejor que “ser feliz” porque te indica tu próximo paso: en este caso, tal vez, comenzar con la terapia.
En tercer lugar, céntrate en que «hacer» no en que «no hacer». Me explico… Establece metas en términos de algo que deseas tener, como la buena salud o éxito, no en que quieres evitar, como la enfermedad o el fracaso.
Los objetivos tienden a funcionar mejor cuando se cuantifican. Que tenga ingredientes y cantidades específicas como una receta. Establecer un objetivo que es desafiante, medible y accionable, te hará dar los pasos necesarios y permitirá monitorizar su progreso.
Y trate de no elegir objetivos demasiado optimistas. Está muy bien ser optimista,, pero ser demasiado optimista, te puede llevar a fantasear, en lugar de ponerte a trabajar.
Entonces, si habías pensado vagamente en algo como «sobresalir en mi nuevo trabajo» o «dormir más» como tu meta, intenta cambiar eso por: «completar un proyecto de trabajo para el final de la semana» y «obtener ocho horas de sueño cada noche.” Si desea comenzar a correr, establezca un objetivo como «terminar la próxima diez mil metros que organizan en mi ciudad».
¿Otro elemento que deberías tener en tu caja de herramientas de la automotivación? Incentivos
Elementos fundamentales de la ciencia del comportamiento que se remonta a los perros «salivadores» de Pavlov*.
Los incentivos son básicamente formas de premios y castigos.
*Iván Pávlov, un fisiólogo ruso, ideó unos experimentos con perros que son la base del condicionamiento clásico. Se dio cuenta de que al ponerle la comida al perro, este salivaba. Cada vez que le pusiera la comida, Pávlov hacía sonar una campana, de modo que, cuando el perro la escuchaba, asociaba ese sonido con la comida y salivaba.
Las recompensas y los castigos motivan la acción mediante la creación de mini-objetivos y recompensas o incentivos inmediatos.
Esto sí, con las cosas muy bien definidas. Para seguir enfocado en el camino, debes tener una cosa muy clara: ¿Tu pequeño incentivo realmente te lleva hacia tu meta, o es solo un objetivo inútil que es fácil de medir?
Digamos que, por ejemplo, estás intentando que te asciendan. Entonces, recompensar la cantidad de horas que pasas delante de tu portátil no ayudará mucho, pero, sin embargo, si lo hará si te premias por la cantidad o la calidad de tu trabajo.
Eso significa que podría fijarse el objetivo de terminar este informe importante. O ponerte el reto de presentar una buena idea de producto cada mes, por ejemplo
Pero queras mantener la emoción.
Y para hacer eso, corta de vez en cuanto el suministro de incentivos. Tómate un descanso. No te premies por cada tarea llevada a cabo con éxito. Hacer una pausa en esto también te ayudará saber que estás persiguiendo tu objetivo por el bien de tu objetivo, y que no lo estás haciendo únicamente por el incentivo.
El ingrediente final y crucial para establecer metas muy sencillo: Intenta que sea divertido.
En Las aventuras de Tom Sawyer, el personaje principal de Mark Twain lo resume muy bien: “el trabajo consiste en todo lo que un cuerpo está obligado a hacer, y el juego consiste en todo lo que un cuerpo no está obligado a hacer”. Esa es básicamente otra forma de definir la motivación intrínseca. La motivación intrínseca es cuando haces algo porque sí. Porque quieres. Porque te diviertes haciéndolo. Porque es tu sueño. Porque no hay una razón en concreto. Simplemente, se sienta bien hacerlo.
Y así, la motivación intrínseca es el mejor predictor del compromiso en cualquier actividad. Ya sé que durante el día tenemos que hacer tareas que no son precisamente divertidas y no nos hace especial ilusión, pero hay que hacerlas y punto. Intenta encontrar algún aspecto divertido en ella. O si no simplemente tira de los incentivos que comentábamos antes. Si termino este informe, o si paso la aspiradora puedo comer un trocito de chocolate. ¡Cuidado con los incentivos calóricos!
Hay, por supuesto, excepciones. Hay cosas que claramente no puedes incentivar ni tampoco verle un lado divertido. Como, por ejemplo, esta separación que llevas tiempo posponiendo a pesar de saber que no lleva a ninguna parte y solo os hacéis daño. Es difícil encontrar la diversión en eso. Pero ten en cuenta cómo puedes sentirse a la larga. Tal vez te sientas más libre, tal vez dejes de hacerte daño a ti mismo o a tu pareja.
Entonces, en situaciones en las que es difícil encontrar diversión en una tarea, solamente recuerda por qué quieres hacer algo y asocia los resultados positivos en tu mente.
Pero, en general, esto de hacer que tus objetivos sean divertidos es mucho más sencillo.
Una forma de hacer esto es «paquetizando» tareas engorrosas con otras que te apetecen. Siempre que sean compatibles. Por ejemplo: puedes un video que te apetece en YouTube o un capítulo de tu serie mientras haces ejercicio. Esto es más efectivo si únicamente te permites esa pequeña tentación mientras persigues tu objetivo.
Otra cosa que puedes hacer y aquí tiramos de un truco de PNL (programación neuro-lingüística) es crear «anclas». Cuando sientas esta sensación de satisfacción después de correr ocho kilómetros por la mañana, intenta «anclarla» con algún tipo de gesto. Posteriormente, este gesto lo puedes hacer antes de empezar a correr, para que te recuerde esta sensación de bienestar e introducirte en el marco mental adecuado.